El escudo de Baztan se trata de un ajedrezado en su base, un jaquelado de plata y sable, uno de los distintivos más antiguos y conocidos de toda Navarra, que puede disponer de distinta ornamentación a su alrededor, y que en su parte alta, comúnmente aparece un yelmo o cabeza de caballero que lo culmina. Las hipótesis sobre su origen son numerosas y casi siempre giran alrededor de alguna leyenda o historia que hace que la presencia de este escudo en la inmensa mayoría de fachadas de las edificaciones baztanesas cobre mayor importancia si cabe. Una de estas teorías nos lleva al año 1212, donde en la batalla de las Navas de Tolosa, el Rey de Navarra, Sancho VII el Fuerte, otorga el ajedrezado a los baztaneses para recompensar el comportamiento de los mismos en el campo de batalla ayudando a su Rey. Otra teoría mas antigua todavía, nos remonta al reinado de don Sancho Abarca (970 - 994), que siendo Rey de Pamplona cayo preso de los franceses. Se dice que lo liberaron unos cuantos "seniores", como el de Morentín, Aybar y Lodosa. Y entre esos señores también se encontraba Alfonso Gonzalez de Baztan, que recibió como gratificación del Rey "un axedrez", que desde entonces pasaría a formar parte como uno de los símbolos mas apreciados del Valle. Esta teoría fue reforzada entre otros por don Juan de Goyeneche, en su libro " Executoria de la Nobleza, Antigüedad y Blasones del Valle de Baztan", aunque con un halo mas literario y caballeresco, remarcando en demasía las impresionantes virtudes de un vecino baztanés. Sea como fuere, no cabe duda que teniendo el origen que tenga, el escudo o blasón del Valle de Baztan se ha convertido en uno de los elementos indispensables en toda edificación baztanesa, sea noble o caserío, rico o pobre.